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12/02/2018 08:07:36
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Estamos más que abiertos a firmar un pacto por la sostenibilidad con la administración

Joaquín Rodrigo está al frente de Biosim desde su creación y acaba de renovar como presidente de la patronal de los biosimilares. Repasamos con él los retos a los que se enfrenta el sector y el futuro de un mercado en pleno desarrollo.

Pregunta. Lo primero de todo, enhorabuena por su continuidad como presidente de Biosim. ¿Qué balance hace de su primera etapa?

Respuesta. Estoy muy ilusionado desde que empezamos con el proyecto de Biosim. Primero hemos conseguido una unidad en cuanto a que formen parte todas las compañías que tienen un interés tanto en la fabricación como en la distribución y la comercialización de medicamentos biosimilares y eso ya es un es un hito importante. Seguimos trabajando en nuestro plan estratégico que se basa en tres pilares: uno es conseguir una normativa específica para los medicamentos biosimilares; un segundo punto es crear un plan estratégico con las comunidades autónomas que al final son las garantes de ejecutar la gestión sanitaria; y un tercer punto es trabajar mucho en la formación y en la difusión de lo que son los biosimilares tanto a profesionales sanitarios como a pacientes y administración.

P. Y en paralelo a esa valoración, ¿el mercado de biosimilares está igual, mejor o peor de lo que imaginaba cuando accedió a presidir Biosim?

R. Quiero pensar que está mejor y así lo creo. Noto es que sigue habiendo un gran interés por los biosimilares y que está calando el mensaje, es decir, cada vez hay más conocimiento por parte de todos los agentes sanitarios. Sigue habiendo mucho interés por conocerlo en profundidad y hay una receptividad muy positiva y favorable. Entonces creo que sigue habiendo grandes oportunidades.

P. ¿Cree que se han solventado definitivamente las dudas sobre la calidad, seguridad y eficacia de los biosimilares?

R. Como toda innovación nadie nace aprendido y es necesario seguir difundiendo. Hemos hecho una labor importante en estos dos últimos años ya que al principio existía mucho desconocimiento y ahora va aumentando la confianza.

P. Una de las preocupaciones es el grado de percepción que los agentes sanitarios tienen de estos medicamentos. ¿Han notado un mayor conocimiento?

R. Va mucho por especialidades. Obviamente cuando tienes una alternativa de un biosimilar en una especialidad con una patología concreta, pues es cuando realmente coges más conocimiento y experiencia de utilización. Claro que hay otras especialidades en las que todavía no han tenido la oportunidad de tener un biosimilar en su campo. El ejemplo de la reumatología es claro, pasaron de tener un conocimiento limitado a ser una de las que más conocen el biosimilar.

P. ¿Cuáles serían entonces los principales escollos que os encontráis?

R. La falta de conocimiento, la falta de experiencia de utilización y, en algún caso, un poco de prejuicio previo, hacer un juicio de valor sin haber entrado en la realidad y en el conocimiento profundo de las características de un biosimilar.

P. En cuanto a los pacientes, ¿cuál cree que es su grado de conocimiento?

R. La percepción de los pacientes está cambiando pero todavía queda mucho camino por recorrer.

P. En este sentido, ¿es el momento de introducir el debate de la sustitución más allá de la decisión del clínico? ¿Ha cambiado en algo la posición de Biosim al respecto?

R. Nosotros creemos mucho en el binomio paciente-prescriptor en cuanto a la decisión del tratamiento y creemos que debe ser ese binomio el que tome la decisión, eso es firme. ¿Sustituciones automáticas? Si se hacen a la fuerza no estamos muy por la labor.

P. Desde la creación de Biosim se ha abogado por llevar a cabo un marco normativo que favorezca el desarrollo del mercado. ¿Qué debería contener ese marco normativo?

R. Defendemos que haya una diferencia de precio entre el biológico de referencia y el biosimilar. ¿Por qué? Un biosimilar para que sea aprobado por las autoridades sanitarias correspondientes tiene que haber demostrado similar eficacia y seguridad, ni superior ni inferior, similar. Entonces o tú tienes otras palancas de diferenciación como puede ser el precio o es muy difícil que tanto el paciente como los profesionales sanitarios se vayan a querer cambiar. Defendemos una diferencia de precio y que la normativa lo establezca claramente. En cuanto a la sustitución y a la intercambiabilidad, creemos en el binomio paciente-prescritor y no nos limitamos a la utilización del biosimilar en pacientes naive. Cada vez hay más evidencia científica basada en diferentes estudios que demuestran resultados satisfactorios en cuanto a la intercambiabilidad o sustitución de biológicos de referencia por su biosimilar. Creemos entonces que el clínico puede decidir perfectamente junto con el paciente ese cambio. En cuanto a la contratación hospitalaria ahora se abre una ventana muy interesante con la transposición de la Ley europea de Contratación Pública a partir de marzo de este año. Esa ley principalmente lo que cambia es el concepto de contratación basada en precio y pasa a tener en cuenta factores de valor. Eso permitirá, entre otras cosas, que no haya contrataciones de un proveedor en exclusiva o que se tengan en cuenta criterios más orientados a resultados en salud que a solamente puro coste.

P. La llegada de Encarnación Cruz supuso un espaldarazo para el sector que a día de hoy aún no se ha materializado en ese deseado marco normativo. ¿En qué punto están? ¿Se ha avanzado algo?

R. Encarna Cruz es una gran conocedora del sector sanitario y también de los biosimilares. Sí que estamos manteniendo contactos y conversaciones con los agentes sanitarios y la administración nacional. Estamos hablando de posibilidades para la adaptación de la normativa. Tenemos varias ideas que hemos puesto encima de la mesa.

P. Carlos Lens afirmó durante las I Jornadas Nacionales de Biosimilares organizadas por Biosim que la entrada de un biosimilar en el SNS tendría que estar acompañada de un descuento del 40 por ciento. ¿Eso ha sido así?

R. Hay que tener en cuenta cada molécula porque cuando hablamos de genéricos o de biosimilares no se puede generalizar. Hay que ver caso a caso, molécula a molécula.

P. Recientemente se apuntaba el ahorro que permitirán los biosimilares hasta 2020 en una cifra cercana a los 2.000 millones de euros...

R. Ese estudio está basado en datos actuales y con la normativa actual, lo que pasa es que la oportunidad puede ser mucho mayor si existiera una normativa que favoreciera su desarrollo. Siempre digo que el biosimilar es una herramienta de todos y por eso creo que todos debemos maximizar la oportunidad.

P. ¿Se ha planteado Biosim firmar un protocolo de sostenibilidad al estilo del firmado por Farmaindustria?

R. En Biosim estamos más que abiertos a alcanzar un acuerdo. Todo lo que sea establecer un marco predecible es muy bueno. No nos olvidemos que la inversión en biosimilares es de una alta cuantía y que predecir o saber las reglas de juego a medio o largo plazo es algo que nos interesaría muchísimo.



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