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07/09/2020 10:47:16
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La industria farmacéutica, clave contra la pandemia y para la reactivación económica y social de España

Martín Sellés, presidente de Farmaindustria, abre la vigésima edición del Encuentro anual de la Industria Farmacéutica Española, en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo

Empleo de calidad, más inversión en investigación y más producción en España, propuestas de las compañías farmacéuticas para la reconstrucción

El sector requiere un entorno regulatorio estable y predecible y una estrategia farmacéutica que garantice el acceso a la innovación y vea el medicamento como la inversión que es, y no como un gasto

La industria farmacéutica está llamada a jugar un papel crucial en la lucha contra la pandemia por coronavirus -como ya lo está haciendo con la garantía de suministro de medicamentos o el liderazgo en el esfuerzo global de investigación de tratamientos y vacunas eficaces- y en la reactivación económica y social que necesita España. Es el mensaje básico que ha lanzado esta mañana el presidente de Farmaindustria, Martín Sellés, en la apertura de la XX edición del Encuentro de la Industria Farmacéutica Española, dentro de los cursos de verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, y que este año se celebra online a través del canal de la universidad (uimptv.es) bajo el título El papel de la industria farmacéutica ante la pandemia del SARS-CoV-2.

Las compañías farmacéuticas han sido, y son, las encargadas de garantizar que los pacientes españoles tengan disponibles cada día sus tratamientos. Para ello se ha trabajado en colaboración estrecha con la Agencia Española de Medicamentos (Aemps), distribuidores y farmacias; se han mantenido a pleno rendimiento las 82 plantas de producción de medicamentos en España, incluso duplicando y triplicando turnos y haciendo adaptaciones en las plantas para producir medicamentos específicos para la lucha frente a la Covid, como algunos de los más necesarios en la Unidades de Cuidados Intensivos, y se ha asegurado el suministro de fármacos y principios activos procedentes del exterior. “Les puedo asegurar que, en un entorno de guerra, esto no ha sido fácil, pero lo hemos conseguido”, ha señalado Sellés.

Junto a ello, la industria farmacéutica lidera, también en colaboración con la iniciativa pública, la movilización global sin precedentes para desarrollar tratamientos y vacunas eficaces. De nuevo en este ámbito el papel de España está siendo muy relevante: es el primer país de Europa y el cuarto del mundo en número de ensayos clínicos de medicamentos y ya participa también en la investigación de una vacuna. “Es una muy buena noticia –ha subrayado el presidente de Farmaindustria-, y no sucede porque sí, no es por casualidad; es el resultado de años de trabajo colaborativo entre Administración sanitaria, hospitales, investigadores, pacientes y compañías farmacéuticas, que han hecho de España una referencia internacional en investigación clínica”.

Sellés ha destacado especialmente la fuerza de la movilización internacional de recursos humanos y económicos, basada también en una estrecha colaboración público-privada y esencial para el gran desafío que se aborda: “Hacer en un año lo que normalmente hacemos en 10 ó 12 años”. Ya hay más de 600 potenciales medicamentos en investigación y 235 vacunas. Y ha subrayado el liderazgo necesario de las compañías farmacéuticas, que tienen el conocimiento, la experiencia y la capacidad de producción.

Esto último es especialmente relevante en el caso de las vacunas, donde el reto está en lograr una eficaz y también en producirla. Harán falta miles de millones de dosis, y por eso, ha recordado Sellés, “varias compañías van a producir sus vacunas a riesgo para tenerlas disponibles para poder empezar a vacunar si los ensayos son positivos y las autoridades sanitarias lo consideran oportuno”. El compromiso de la industria en ámbito internacional se extiende además a asegurar un precio asequible y un acceso equitativo en todo el mundo.

“Es una prioridad absoluta para nosotros –ha insistido-, porque somos conscientes de que cuando tengamos tratamientos y vacunas desaparecerán la incertidumbre y el miedo y volverá la confianza, y eso es crítico para solucionar la crisis sanitaria pero también para la adecuada recuperación económica”.

Colaboración para impulsar a España

Sobre esta base sustenta el presidente de Farmaindustria la capacidad y compromiso de las compañías innovadoras para ayudar en la reactivación económica del país. Entiende que España necesita a corto, medio y largo plazo apoyarse en sectores estratégicos y con capacidad tractora para superar la crisis, y la industria farmacéutica es uno de ellos, vinculado a la innovación, la producción y exportación de alta tecnología y el empleo de calidad.

En este sentido, y como hace unos meses el propio Sellés planteó en el Congreso de los Diputados en la Comisión para la Reconstrucción Social y Económica, la industria farmacéutica, en un marco de colaboración con el Gobierno, podría abordar un plan enfocado en cuatro objetivos: proporcionar más empleos de calidad; incrementar las inversiones industriales creando nuevas plantas de producción en España, modernizando las actuales o ampliando algunas de las existentes; potenciar las inversiones en investigación básica y clínica e incrementar la colaboración con las instituciones para fortalecer la I+D en España, y contribuir a crear el entorno adecuado para afrontar mejor futuras pandemias y otras emergencias sanitarias.

Con respecto al empleo, Sellés ha recordado que el sector es uno de los más avanzados en calidad, ya que “el 95% de nuestros empleos directos son indefinidos y dos de cada tres son titulados universitarios. En las condiciones adecuadas, podemos crecer y proporcionar a nuestro país empleos cualificados, con proyección y vinculados a la innovación”.

También hay espacio para crecer en producción, donde España y Europa han perdido parte de su actividad en favor de países con costes de fabricación menores. Sellés sostiene que las compañías farmacéuticas estarían en condiciones de revertir la situación, con la apertura de nuevas plantas de producción en nuestro país o bien reforzando las ya existentes. “Se ha puesto de manifiesto en esta crisis la necesidad de que España y Europa recuperen producción que se ha ido deslocalizando hacia países asiáticos en los últimos años. Tan alta dependencia del exterior es un riesgo en un ámbito crítico como el del medicamento. Estamos en condiciones de recuperar parte de esa producción perdida, y eso tiene un valor sanitario, pero también económico y social, en tanto que permitiría generar tejido productivo, exportación y empleo en nuestro país”, ha subrayado.

Intentar traer a España nuevos centros de investigación básica y tener más comunidades autónomas participando en los ensayos clínicos es la tercera de las propuestas para mantener a nuestro país como uno de los líderes mundiales en materia de I+D biomédica. “Nuestro liderazgo en ensayos contra el coronavirus es resultado de años de trabajo cooperativo con el sistema sanitario, que nos ha permitido convertirnos en referencia internacional. Es una oportunidad que no podemos desaprovechar para seguir creciendo y convertir a España en un hub internacional de investigación biomédica”, defiende el presidente de Farmaindustria, en línea con un reciente informe del Real Instituto Elcano.

Un sector farmacéutico y un SNS más fuertes

El reforzamiento de ese ecosistema de investigación biomédica y de un tejido productivo que añada garantías de producción en nuestro país de determinados medicamentos esenciales es imprescindible para asegurar el fortalecimiento del sistema sanitario público y apuntalar las bases de un modelo capaz de afrontar con garantías nuevas crisis sanitarias.

En opinión de Sellés, una de las lecciones de la pandemia es la necesidad de fortalecer y potenciar el Sistema Nacional de Salud (SNS). Esto pasa por contar con una adecuada financiación y por coordinar y aprovechar el potencial de todos los sectores vinculados a la salud: centros asistenciales y de I+D públicos y privados, universidades e industria farmacéutica y de productos sanitarios. Y este potencial es crítico en el ámbito de la investigación, porque no se puede concebir un sistema sanitario moderno sin investigación, máxime cuando la investigación biomédica constituye, junto la transición ecológica y la transformación digital, uno de los vectores que determinarán el futuro de nuestra sociedad.

Las cifras avalan la relevancia de la industria farmacéutica innovadora y su potencial como tractor económico para España y Europa, con crecimientos en inversión en I+D, empleo y producción y exportación. En España invirtió en 2019 más de 1.100 millones de euros en I+D, marcó un récord de exportaciones de medicamentos superando los 12.000 millones de euros y alcanzó los 42.000 empleos directos (210.000 si se suman indirectos e inducidos). “Nuestro sector dinamiza las economías de los países al ayudar a tener modelos productivos más eficientes y competitivos basados en la innovación, la I+D y el conocimiento. Los gobiernos de muchos países han tomado conciencia de esto y hacen todo lo posible por atraer este tipo de inversiones y tienen planes muy sólidos para hacerlo. Los gobiernos saben que este sector es más resistente a las crisis económicas y que genera riqueza que ayuda a mantener el estado de bienestar y a satisfacer las demandas sociales de los ciudadanos”, ha explicado Sellés.

Marco regulatorio adecuado y estable

En este sentido, el presidente de Farmaindustria ha recordado que la competencia entre Estados por conseguir estas inversiones es muy grande, por lo que ha pedido a las autoridades españolas una apuesta clara por este sector que genere un entorno regulatorio estable y predecible, sin cambios estructurales unilaterales, que ayude a tener planes a largo plazo que, a su vez, permitan generar inversiones mantenidas en el tiempo.

Del mismo modo, se hace necesaria una estrategia farmacéutica a medio-largo plazo que parta de la visión del medicamento como inversión, no como gasto; que implique un mayor reconocimiento de la innovación; que garantice el acceso de los pacientes a los medicamentos innovadores en línea con los países del entorno; que asegure que competencia entre medicamentos genéricos y originales con marca sea en igualdad de condiciones, sin privilegios de unos sobre los otros, y que vea el impacto positivo que el medicamento innovador y la industria que lo produce tienen no sólo en el ámbito de Sanidad, sino en los de Industria, Economía, Trabajo o Hacienda.



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