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09/01/2019 09:03:21
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El «falso ahorro» de la subasta de medicamentos en Andalucía

El catedrático Antonio García pide que desde el Servicio Andaluz de Salud se tenga en cuenta también el dolor del paciente como gasto para la sanidad

Cuando los pacientes con cáncer sienten un dolor altísimo, el médico puede recetarles que, en vez de pastillas, se pongan un parche sobre la piel. Impregnado de un calmante más potente que la morfina, el apósito va liberando la medicina, de modo que el enfermo oncológico recibe una dosis uniforme y sostenida que alivia el sufrimiento que, de otra forma, sería insoportable.

Esa es la teoría que explican los médicos a este periódico. En la práctica, algunas de las presentaciones comerciales de este tratamiento que se venden en Andalucía por la subasta de medicamentos resulta que se despegan del cuerpo. El pegamento deja de funcionar.

«El paciente -explica el doctor Antonio García Ruiz- intenta ponérselo otra vez, pero muchas veces el pegamento ya no funciona». ¿Resultado? «El enfermo está mal medicado y le duele. El problema es que como es un medicamento tan potente, el Servicio Andaluz de Salud (SAS) lo tiene en la lista de productos de especial seguimiento y hay un límite para dispensarlo. Solo podemos dar cinco o siete a la semana». Si resulta que el enfermo se encuentra con un parche -o dos, o tres- del lote de la semana que se despegan, se puede pasar media semana sin nada «para tratar un dolor fortísimo». Algunas de las presentaciones del medicamento oncológico tóico que se le dispensa a los enfermos en las boticas andaluzas, tiene fallos garrafales.

Este médico defiende que se deben hacer mayores controles sobre los medicamentos que se compran mediante la subasta en Andalucía. Insiste en que suficientemente dura es la situación que vive un paciente oncológico para, además, sumarle el estrés y la incomodidad de un tratamiento que falla, como los parches que se desprenden.

«Cuando se habla de coste de un medicamento -razona el doctor García- hay que tener en cuenta, además del coste económico del tratamiento, de lo que vale el parche o la pastilla, el dolor que se causa, el desgaste del paciente que tiene que ir varias veces a Urgencias porque la medicina no funciona, el impacto de esas visitas repetidas del paciente al médico que, con unos medicamentos que funcionen a la perfección, no se producirían».

Para este médico, experto en farmacología, «la falta de control sobre los medicamentos de la subasta y los problemas que provocan generan más gastos que ahorro producen». De todos modos, García se muestra optimista: «España tiene el tercer mejor sistema sanitario del mundo y Andalucía, con el PIB que tiene la comunidad, tenemos un sistema envidiable». La cuestión, opina, es mejorar los procesos y escuchar a los profesionales.



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