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05/04/2019 09:09:49
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Farmacias vacías: por qué ya no encuentras los medicamentos que necesitas

Cada vez es más frecuente que medicinas comunes 'desaparezcan' de las farmacias. Las causas: desde picos de consumo hasta problemas para obtener el principio activo

Los casos de desabastecimiento crecieron un 44% el año pasado. Aunque muchos tienen alternativas, la dificultad para encontrarlos causa inquietud entre los pacientes

Hace meses que María López, de 61 años, se encuentra con la misma respuesta cada vez que pone sus recetas sobre el mostrador de la farmacia. Ni el Adiro que ella toma desde que el corazón le dio «un susto», ni el Valsartán que le recetaron a su marido para la hipertensión... Por no haber, ni siquiera hay el Almax que tantas sobremesas ha solucionado en casa de esta familia asturiana.

Sí, la farmacéutica le da otras píldoras equivalentes. Y también le asegura que «tienen el mismo efecto» que las suyas de toda la vida. Pero ella no puede evitar quedarse con cierta preocupación por si se lía «con tanto cambio» al tomar su medicación.

Como los López, decenas de miles de familias españolas viven cada día la misma situación: no encuentran en las farmacias los medicamentos que les han prescrito o que eran habituales en su botiquín. «Hay falta de suministro», les explican.

Y no sirve con esperar a la próxima semana. Ni a la siguiente. Porque esta escasez de medicamentos va para largo. Hoy en día, el conocido refrán no se cumple en España: en las boticas no sólo ya no hay de todo, sino que cada vez faltan más cosas.

Según datos de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), en 2018 se notificaron en nuestro país 1.332 desabastecimientos, una cifra récord que superó en un 44% las cifras totales registradas en 2017. Es más, la escasez podría aumentar aún más este año ya que, tal y como confirman a Papel fuentes de la agencia dependiente de Sanidad, «de momento, este año no han disminuido las notificaciones».

Actualmente, 488 de las 31.495 presentaciones farmacéuticas autorizadas para la venta en España registran problemas de suministro. Aunque, debido a que a menudo un mismo fármaco se vende en diferentes dosis y envases, el total de medicamentos afectados es de 274.

Entre ellos, hay algunos tan conocidos como Dalsy, Trankimazin, Urbason o Primperán. Y también otros cuyo nombre no resulta tan popular, pero cuya falta es más complicada de solucionar. Un buen ejemplo es el antiarrítmico Apocard, para el que no existen apenas alternativas.

Tanto la Ministra de Sanidad, María Luisa Carcedo, como la directora de la AEMPS, María Jesús Lamas, han subrayado estos días que la situación «está bajo control» y que «no hay riesgo para la salud pública» ya que las necesidades de los pacientes pueden cubrirse con medicamentos de otra marca con el mismo principio activo u otra alternativa terapéutica que el médico le indique. Uno de los fármacos que escasea, Adiro, puede sustituirse, por ejemplo, por un genérico del ácido acetilsalicílico.

Lo más preocupante es que el paciente se sienta confundido o esto repercuta en una falta de adherencia a su tratamiento

«No existe riesgo de que una enfermedad que requiera tratamiento terapéutico quede sin tratar», subraya el ministerio de Sanidad, que hace poco más de una semana presentó el primer borrador de un plan que pretende atajar los crecientes problemas de desabastecimiento.

El documento que maneja el departamento de Carcedo se marca como objetivo general mejorar la prevención, gestión e información sobre los problemas de suministro. Pero abordar las raíces del problema no es nada sencillo, porque son múltiples y se interrelacionan entre sí.

En su último informe semestral, la AEMPS hizo un análisis pormenorizado de las causas de los desabastecimientos notificados en el segundo semestre de 2018. Según sus datos, el 26% se debe a problemas de capacidad de la planta productora; otro 23% está relacionado con problemas de fabricación; un 15% tiene que ver con una rotura de stock por un incremento no previsto de las ventas y, entre otras causas menos habituales, un 9% ocurre por las dificultades para conseguir el principio activo.

«Los problemas de capacidad suelen estar originados por un aumento en la demanda del medicamento que las líneas de fabricación disponibles no pueden asumir», aclaran fuentes de la AEMPS. En cambio, los problemas de fabricación pueden ser muy variados: «Desde mejoras o remodelaciones en las instalaciones, a cambios en el proceso de fabricación del medicamento».

Es el caso de Dalsy, el conocido analgésico infantil cuyo desabastecimiento generó cierta alarma la pasada primavera. En 2018, un error en el prospecto obligó a retirar un gran número de lotes y, actualmente el fabricante señala que la escasez del producto se debe a que está tramitando cambios regulatorios. Eso sí, la falta de suministro sólo afecta a la presentación de 20 mg/ml y hay genéricos que pueden sustituir a esta formulación de ibuprofeno infantil.

Según la Agencia, el repunte en los casos de desabastecimiento del año pasado también se debió, en parte, a un incremento de las exigencias de calidad. Este aumento se debió, sobre todo, a la retirada de un gran número de lotes de Valsartán, un fármaco contra la hipertensión, producido fundamentalmente en China, y en cuya fabricación se detectaron impurezas.

Representantes de la industria farmacéutica y los profesionales farmacéuticos señalan, no obstante, que estos no son los únicos factores que influyen en la falta de suministros: también hay aspectos económicos a tener en cuenta. Un claro ejemplo es el impacto que tiene el sistema de fijación de precios de referencia, explica Emili Esteve, director del Departamento Técnico de Farmaindustria. Este sistema «está ocasionando en algunos casos una erosión en el precio que pone en riesgo la viabilidad comercial de algunos productos», como, por ejemplo, algunos antipsicóticos.

Además, la diferencia del importe que cada país paga por los medicamentos en el seno de Europa también contribuye al desabastecimiento. Lo apunta Juan Pedro Risquez, vicepresidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF): «En un mercado global, donde existen problemas para encontrar algunos fármacos, se prioriza a los países que pagan más por los medicamentos». Y España no ese encuentra entre ellos.

El borrador que ha presentado Sanidad, y que ya ha trasladado a los sectores implicados, plantea, entre otras cuestiones, un endurecimiento de las sanciones. Uno de los aspectos que prevé contemplar es «el impacto clínico y la gravedad del problema de suministro originado, de modo que se genere un impacto disuasorio sobre los problemas de suministro».

Es un importante problema que exige un mayor diálogo entre administración y la industria farmacéutica

Pero esta previsión no ha caído muy bien al otro lado de la mesa. «Hay factores coyunturales, como el cierre de una fábrica que produce un principio activo que son muy difíciles de prever y resolver», replica Esteve. «Creemos que lo que fundamentalmente hay que abordar son factores estructurales, como el hecho de que se esté poniendo en riesgo la viabilidad comercial de algunos productos».

Para José Luis Baquero, Coordinador Científico del Foro Español de Pacientes, «estamos ante un importante problema», que exige «un mayor diálogo y coordinación entre la administración y la industria farmacéutica» para encontrar soluciones de forma «urgente». Más aún cuando la incertidumbre sobre el Brexit ya está provocando que el Reino Unido aumente su provisión de medicamentos. Aunque, por el momento, no hay datos de que este acopio esté afectando al mercado español, la escasez global hace que el riesgo de que esto suceda cada vez sea mayor.

Uno de los colectivos más preocupados por el problema es el de los farmacéuticos; una profesión que, tal y como reivindica Risquez, «pese a no tener nada que ver con las causas del problema, está aportando las soluciones». Los farmacéuticos «son quienes están resolviendo más del 90% de las situaciones» gracias a la indicación de alternativas equivalentes en las oficinas de farmacia o incluso la preparación de fórmulas magistrales, asegura el experto.

Sin embargo, el sector también cree que es necesario «tomar medidas sin demora» porque se están dando «situaciones complicadas». «Para la gran mayoría de fármacos, hay soluciones alternativas», señala Risquez. Pero, para otros, como Apocard, un medicamento indicado para pacientes con arritmias, no hay opciones fáciles al alcance de la mano del farmacéutico. El paciente debe volver a su médico para valorar otras opciones y, en último extremo, hay que tomar medidas excepcionales. Hasta la fecha, la AEMPS ha garantizado la accesibilidad de los pacientes al medicamento mediante acciones como la importación de fármacos, pero desde CGCOF consideran que estas situaciones deben intentar minimizarse.

En ese sentido, consideran que es fundamental la anticipación. «Hemos pedido al Ministerio que utilice nuestro Centro de Información sobre el Suministro de Medicamentos (CISMED), una herramienta que mediante la información que dan más de 7.500 farmacias permite tener una fotografía de la falta de suministros a tiempo real y mucho más nítida que la que maneja la AEMPS».

Una de las carencias que ha detectado este sistema -y que también recoge ya el listado de la Agencia del Medicamento- es la de cafinitrina, la conocida pastilla que se coloca debajo de la lengua ante síntomas compatibles con un infarto.

Más de 2.000 farmacias han informado de problemas con el suministro de este fármaco, que ya se distribuye de forma controlada «al existir unidades limitadas». En las farmacias está disponible una opción alternativa, Trinispray, pero es una solución que debe pulverizarse bajo la lengua, lo que está generando cierta inquietud en los pacientes que solían llevar la cafinitrina en su pastillero de forma preventiva.

«Eso es lo más preocupante», alerta Risquez. «Que el paciente se sienta confundido o esto repercuta en una falta de adherencia a su tratamiento. Hay que poner soluciones».



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